¿Qué se entiende por la educación de calidad?

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Hacia una educación con calidad humana 

Por Javier Peña Rodríguez

“¿Qué camino debo seguir? Depende a dónde quiera llegar, respondió el gato. Me es absolutamente igual un sitio que otro, dijo Alicia. Entonces también da lo mismo un camino que otro, respondió el gato.

Lewis Carrol. Alicia en el País de las maravillas.

La Escuela debe ser una Buena Noticia. La escuela tiene la misión terapéutica de ayudar a curar las heridas de los miembros de la comunidad educativa. Por tanto, la escuela con identidad humana tiene la responsabilidad ética de ayudar a construir una humanidad nueva, en otro mundo que es posible.

Llegados a este punto precisemos. La escuela humaniza o se hace Buena Noticia cuando propone un sentido ético al conocimiento académico (Mt 25, 31-46) un sentido ético a las prácticas pedagógicas (Lucas 24, 13-35) y un sentido ético a la evaluación (Mt 25, 31-46) a fin de ayudar a promover un sano ambiente escolar.

  1. El sentido ético del conocimiento de las ciencias naturales, humanas y sociales. Vistos desde este horizonte podemos plantear lo siguiente: La Espiritualidad en las ciencias naturales se establece por el SENTIDO ÉTICO de su conocimiento en orden a LA TRANSFORMACIÓN Y CUIDADO de los recursos naturales para crear CIVILIZACIÓN. La Espiritualidad en las ciencias humanas se establece por el SENTIDO ÉTICO de las diversas formas de comunicación humana para aprender a COMUNICARNOS y la Espiritualidad en las ciencias sociales se establece por el SENTIDO ÉTICO de su conocimiento en orden a ORGANIZAR, CUIDAR, Y LIBERAR LAS SOCIEDADES de formas de alienación, esclavitud y opresión política, económica, religiosa, ecológica y social.
  2. Sentido ético de las prácticas pedagógicas. El Camino de Emaús (Lucas 24, 13-35) propone una espiritualidad del acompañamiento al quehacer pedagógico haciendo del aula y del ambiente escolar una Buena Noticia, pues en él se dan cita algunos saberes fundamentales que en su recorrido ayudan a sanar los modos de relación de los caminantes, especialmente de docentes y estudiantes: saber entrar, acercarse (Lc 24, 15-16) saber preguntar (Lc, 24, 13-17), saber escuchar (Lc 24, 18-24), saber  discernir (Lc 24, 25-26) saber argumentar (Lc, 24, 27), saber comprendernos (Lc, 24, 25-27), saber compartir la vida, el conocimiento, el saber (Lc 24, 28-30), saber desaparecer a fin de que el otro gane en autonomía(Lc 24,31), saber tocar el corazón y abrir los ojos para formar una conciencia crítica (Lc 24, 31-32) son los pasos de un proceso de transformación personal y comunitaria que culminan en una pedagogía de la esperanza, saber salir (Lc 24, 33-35).
  3. Sentido ético de la evaluación. La evaluación en la escuela también debe ser una Buena Noticia, cuando como proceso ayuda a crecer en humanidad a todos los actores educativos. Por ejemplo cuando: El ‘error’ se utiliza como pretexto para aprender a aprender y des-aprender, ayuda a superar el miedo a enseñar y aprender, evita la perversidad al ser asumida como instrumento de poder, castigo, amenaza, sanción, discriminación, humillación, comparación, sorpresa, produce felicidad porque lo que se enseña y comprende sirve para transformar la realidad personal, social, y de la naturaleza, es decir cuando nos ayuda a pasar de ojos cerrados y corazón de piedra a ojos abiertos y corazón misericordioso ante el dolor y sufrimiento humano (Mt, 25, 31-46) y de todo lo creado (Rom 8, 19-22). Por último, cuando supera la visión racionalista y economicista de ganador y perdedor, conductista de premio y castigo, o instrumental en función de los resultados.

Son estas tres mediaciones epistemológica, pedagógica y evaluativa las que contribuyen con los fines de una escuela con identidad humana:

  • Ayudar a formar personas compasivas-misericordiosas. Mc 8, 35.
  • Sociedad solidaria sin indiferencia Lucas 10, 25-37, Mt 25, 31-46 y
  • Creación plena Gen. 1, 31.

Tal como fue la práctica de Jesús quien veía, se compadecía, curaba, sanaba y liberaba.

Experiencia de Dios que promueve un cambio de mirada en el quehacer educativo, como lo sintetiza la voz de una maestr@:

“He aprendido a establecer prioridades, a mirar a mis niños y niñas con ojos de misericordia, de más amor, a hacer más real mi labor de acompañante “al estilo de Emaús” a escucharlos, entenderlos, valorarlos; siempre he dicho que no debemos ser maestros de una asignatura, sino maestros en el camino de la vida.

Puedo decir que ahora me preocupo por llegar de una manera más humana, humilde y amorosa a mis niños, no digo que antes no lo hacía, solo que ahora me cuestiono más sobre mi labor docente observando las heridas que lastiman a quienes acompaño y la manera de ayudarlos a curarlas o de no lastimarlos más”. Profesora Olga Esperanza. 2012

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